24 Junio, 2009

Ojos de lobo

    Entra en el cine, medio oculto, despeinado, se recuesta en la butaca con un movimiento felino. Empieza la proyección. 3, 2, 1, 0. El corazón es arrancado, se atasca, se niega a continuar.

    Es la noche de brujas, noche de lobos. Los ojos de lobo reflejan la infamia cinematográfica y todo se para. Algunas voces gritan, pero el film no deja de verterse.

   Así feneció, tal día como ayer, el auténtico lobo-hombre. Descanse en paz el genio mientras sus imágenes revolotean de alcoba en alcoba.

 

ecoestadistica.com