Se mira la pezuña mientras la arrastra instintivamente antes de la embestida. Alza su pesada cabeza y apunta con el cuerno. Se lanza.
No pasa del trote medio, aunque bien le gustaría acelerar, acabar con todo y perder el trabajo. Pero no lo hace. Así, cuando la embiste nota como siempre algo crujir ahí dentro. Un sonido irrepetible, una sensación de ahogo.
Ella cae torpemente. Él sólo mira al suelo y vuelve a la sombra. Sabe que ha sido un golpe perfecto. La ex embarazada se levanta y se marcha llorando.
Mientras se reacomoda en la hamaca, vuelve a pensar que sus jefes saben lo que hacen al cobrar por adelantado, y simplemente dormita hasta que la campanilla vuelva a rebelarse contra la tediosa y plomiza tarde.


Es perturbador a la primera leída…
pero luego se hace muy familiar esa tarde plomiza y, las ganas de mandar todo a la mierda. Como un día de furia.
Mmmuásssssss
por Petit lièvre — 1 June, 2009 @ 4:28 pm
Corvaliiiiiiiiiiiiiiiin,
Debo decirle que escribe usted de manera bastante sugerente. Pero este relato no se de qué habla?!
besos,
voy a por el del perro!
por Elitxo — 30 August, 2009 @ 3:28 am