17 Octubre, 2008

La rebelión de las pecas

Un día, las pecas de todo el mundo se pusieron de acuerdo y se movieron a la vez. Así, la peca de la barbilla de Marieta, de siete años, se bajó al cuello buscando un poco de sombra. El lunar de la mano del frutero Manolín viajó hasta el dedo índice, para tocar las frutas frescas. Y la pequeña peca bajo el ojo izquierdo de la malhumorada Señora Clotilde hizo un salto mortal y se instaló en su oreja derecha, como si fuera un pendiente.

La gente, claro, empezó a enfadarse, porque pensaba que las pecas no podían hacer lo que quisieran y moverse a donde les diera la gana. Pero a las pecas les daba igual, y durante la noche siguiente se movieron todas a las puntas de las narices de la gente. ¡Vaya sorpresa que se llevaron todos cuando se miraron en el espejo por la mañana!

El que tenía pocas pecas, tenía la nariz un poco pecosa, pero ¡ay del que tenía muchas! Su nariz se había convertido en una enooooooooorme peca marrón. Y por mucho que se intentó hablar con las pecas y hacerles entrar en razón, ellas no se movieron. ¡Y cómo se reían entre ellas! (Nosotros no podemos oír esa risa, ya que es muy pequeña, cosa de pecas.)

La noticia salió en los periódicos y en la tele, y se empezó a pensar qué hacer con las pecas rebeldes. Los políticos proponían cosas imposibles y el Ejército quería usar la violencia, así que no se ponían de acuerdo. Pero hubo un sabio barbudo que fumaba en pipa que propuso una cosa diferente: todo lo que había que hacer era esperar.

Y esperaron. A los pocos días, las pecas se aburrieron y eligieron otro lugar. Todas a la nuca. Luego al dedo meñique del pie. Después a la espalda, incluso hicieron una gran reunión en los traseros de todo el mundo.

Pero al final se dieron cuenta de que lo más valioso que tenían era la libertad para elegir el sitio que más les gustase, y quedarse ahí para siempre. Así que cada peca, desde la más grande hasta la más diminuta, eligió bien su lugar favorito para vivir.

Y así, una mañana de octubre, todas las pecas del mundo amanecieron en su sitio favorito y ya no se movieron nunca más.

 

Cuento infantil para celebrar un buen día 17, de octubre para más jolgorio. Prometo volver a actualizar más en breve, he estado inmerso en otras historietas pero no se apuren que ideas no faltan… Próxima entrega, algo asín como ¿Con qué sueñan los dinosaurios del rock?

 

 

1 Comentario »

  1. Muy tierno cuento. Esperaba con ansia otro relato de usted.

    por Jts — 17 October, 2008 @ 3:52 pm



Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.

ecoestadistica.com