Saare mira al horizonte, arquea las cejas. Ante el impresionante espectáculo, su gruesa y oscura trenza serpentea nerviosa sobre su espalda.
Ehmer, como quien vuelve a casa, sonríe a la vasta extensión rojiza, irregular, ondulante y nebulosa.
-Parecen orugas, gusanos… o como raíces de árboles subterráneos –dice ella cogiendo la trenza entre sus manos y tranquilizándola.
-Sólo son cuadernos.
-Cuadernos… –repite ella y, sin mirarle, se adentra.
Ehmer aspira con fuerza, dejándose invadir por el aroma del papel viejo y olvidado, antes de seguir sus pasos.


Lo dicho…
“como quien vuelve a casa, sonríe a la vasta extensión rojiza, irregular, ondulante y nebulosa. ”
Me suena a mucha poesía, es muy lindo, hace soñar, me gusta tb la palabra ondulante, me huele a océano, a mar.
Agur
por Petite Lièvre — 15 July, 2008 @ 10:06 pm
Nostálgico, irreal, onírico.
En otras palabras, genial.
Sigue así
proyectoazucar.blogspot.com
por Dragón de Azúcar — 16 July, 2008 @ 6:58 pm
Gracias a los dos. Es una imagen que me sobrevino durmiendo una mañana (sí, quedarse en la cama hasta las tantas a veces sirve de algo).
Podría valer para un cuento infantil que albergue otros cuentos. No sé. La imagen de cuadernos emergentes de la tierra me gustó desde el principio…
por Dimitri — 19 July, 2008 @ 7:37 pm
que bien escribes cabronazo
por trancius — 21 July, 2008 @ 11:53 pm