23 Mayo, 2008

Paseo

Antes de tocar el pesado y mohoso cortinaje, contengo la respiración. Hundo la mano, lo muevo. Miro.

Nada. No ha pasado nada. Suelto el aire, el corazón me late violentamente en la garganta.

Salto a preparar su comida, y hasta que no la dejo y le devuelvo la oscuridad no noto cómo el corazón abandona la tráquea y, resbalando suavemente, vuelve a colocarse en su sitio.

 

2 Comentarios »

  1. Escalofríos… luego dan ganas de que el corazón sea móvil.

    Besos

    por Petit lièvre — 28 May, 2008 @ 12:04 am

  2. tal vez sea sólo el principio de otra historia, la del corazón que no podía estarse quieto en su sitio…

    ud inspirando, como siempre.

    por dimitri — 28 May, 2008 @ 10:43 am



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