Le subieron allí arriba, tan alto, entre vítores y aplausos. Él se dejó hacer y posó orgulloso sobre todas las cosas. Vosotros, seres minúsculos a los pies de mi pedestal.
Al poco se sintió solo. Ni un mísero aplauso que comer. Sólo el eco contestaba a sus gritos, luego lloros. Intentó bajar pero no pudo, suicidarse pero nada.
Mucho después lo encontraron, muerto de orgullo sobre su pedestal, y le dedicaron una respetuosa y cerrada ovación.

Si alguien intenta errar y lo consigue ¿que diremos que ha hecho? la vida tiene que tener altos y bajos lo bueno sería disfrutar de cada momento.
por M. Obsoletez — 28 April, 2008 @ 10:58 pm