22 Abril, 2008

Suicidio

He ganado la cornisa, he mirado abajo. He cerrado los ojos.

Salto. Hay mucha altura y la caída no es como esperaba. Ni películas de mi vida, ni paros cardíacos, ni siquiera un triste fundido a la nada.

Sólo un plof y ahí me quedo, en una postura imposible contra el suelo, mientras puedo seguir sintiendo. Oyendo que aún nadie viene. Y sólo me queda esperar…

Pasan minutos, horas hasta que llega. Mi salvador. Por favor, no. No lo hagas. Pero me recoge y me vuelve a subir, me coloca entre los otros, una vez más, y yo grito pero él no escucha, me desgañito en silencio con cada palabra de mis 147 páginas aún vírgenes.

Pero como cada vez, él parece no oír nada.

 

4 Comentarios »

  1. “… ni siquiera hay un triste fundido a la nada”

    Yo me imagino la muerte algo así tb… algo así como que uno sigue viendo lo que pasa en el entorno y, que cuesta asumir que se está muerto.

    Besos

    por Petit lièvre — 22 April, 2008 @ 8:01 pm

  2. ¿Es capricho? ¿Es sordera? ¿Es tortura? ¿Es egoismo?. A lo mejor es más simple, incluso puede que se trate de que en algún momento se asomó al abismo para leer qeu aún no deseas marcharte, olvidaste sacar algo de la maleta, aún queda algo que alimenta su sueño.

    Besos

    por anonimo — 24 April, 2008 @ 9:05 pm

  3. Una visión muiy interesante del tema.

    Siempre hay un abismo al que asomarse…

    por Dragón de Azúcar — 30 April, 2008 @ 5:34 am

  4. amigo Dragón, parece que otra vez se autocensura este blog sin mi permiso, estaba ud atascado…

    HAY que asomarse al abismo.

    por Dimitri — 6 May, 2008 @ 6:17 pm



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