4 Abril, 2008

Pus

Noto la gota, densa, caliente, luego veo cómo empapa la venda. Más pus, la señorita no quiere dejar de supurar. De perdidos al río, me levanto y empiezo a cojear sobre las muletas mientras el tobillo arde en re menor. Llegaré tarde pero no tanto.

Supuro y avanzo metro a metro rambla abajo. Es un retablo mutante de caras, bigotes sudorosos, zapatos, miradas, mossos atentos, turistas, niños, gritos, putas, skaters y ese sol. Sobre todo ese solazo.

Sigo bajando pus a pus. Veo el corro de gente, me acerco, intento ver algo. Las caras morbosas que se relamen aseguran algo decente. Me abro paso a muletazos hasta la primera fila.

Ha merecido la pena. Lo más extraño es el silencio. Casi nunca sangre y silencio van juntos…

[tobecontinued]

 

2 Comentarios »

  1. Yo diría que casi siempre. Las heridas más sangrantes son las del alma, las que hcen poco ruido. Cuidate del sol
    Besos

    por anonimo — 4 April, 2008 @ 11:25 pm

  2. Casi nunca sangre y silencio van juntos… pero el silencio puede herir tanto que te puede hacer sangrar, el silencio puede ser un arma muy letal.

    P.D.: Estamos trabajando para usted, a ver si lunes o martes le tengo novedades.

    filizfindesemana

    Besos

    ;))*

    por Petit lièvre — 4 April, 2008 @ 11:38 pm



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