18 Marzo, 2008

Inconfesión

¡Oh, Marcos! Mira cómo se muestra ante ti el fruto de vuestro trabajado amor. Mira cómo una pequeña cosa, esa cosita que todo el mundo ahora querrá ver y tener en brazos, descansa inmóvil en tus brazos. Tan relajada y ausente. Pero mira, Marcos, sobre todo mira y siente la mirada de tu querida mujer, exhausta, el pelo revuelto y toda esa tripa todavía. Ella te mira con amor. Tu haces lo propio. Pero además, TIENES que mirar con amor a la cosita. A vuestra cosita.

Puedes estar contento, Marcos. El parto no ha sido duro. Ella no ha sufrido mucho, así que tú no has sufrido mucho. Has avisado a familiares y amigos de que todo ha ido correctamente. Tienes una cifra en gramos y ahora la tienes en brazos. Todos esos gramos son para ti. Para vosotros.

Pero Marcos, ¿qué pasa? ¿Por qué sientes esa presión en el pecho? ¡Recházala! No vayas a despertar a la cosita con tu agitada respiración. Todo eso, toda esa mierda que te han dicho y no sabes si creer pero te asusta, se agolpa ahora en tu cabeza aturullada por la falta de sueño y la tensión pre-parto. ¿Y si todo es verdad? Se acabaron las juergas, se acabó el dormir a pierna suelta. Olvídate de todas tus aficiones, no vas a tener tiempo para nada. Todo tu tiempo y todo tu dinero será para tu familia, para esa familia feliz que hoy ha dado un paso tan importante.

Bah, no pienses en eso. Respira hondo. Abre los ojos y disfruta de la bella estampa familiar, del milagro de la vida. ¡Era una tripita y ahora es una preciosa niña! ¿Se puede imaginar algo mejor? Ahora seréis una familia feliz. El trío perpetuo, siempre juntos, riendo, viéndola crecer, llorando juntos, paseando por el parque, cambiando pañales y comprando todo lo que la pequeña cosita necesite.

¡Pero Marcos! ¿Otra vez? ¡Quítate eso de la cabeza! Ese pensamiento no tiene cabida en una familia feliz. ¿Cómo vas a construir así un hogar de amor y felicidad? ¡Tira ese pensamiento a la basura ahora mismo! O al menos, no lo digas nunca delante de tu mujer. Ella jamás de los jamases lo entendería.

Es el fruto de nuestro amor, Marcos. Es que no tienes corazón.

Tal vez haya sido demasiado pronto.
Tal vez haya sido demasiado pronto.
Somos demasiado jóvenes.
Tal vez no estemos preparados.

Ojalá no hubiera nacido.
Ojalá no hubiera nacido todavía.

 

5 Comentarios »

  1. Es posible que ella también tenga miedo y no lo diga delante de su marido, porque él jamás lo entendería. Es el fruto de nuestro amor

    por anonimo — 18 March, 2008 @ 11:36 am

  2. seguro que estas inconfesiones han pasado por la cabeza de muchos…
    y seguro que el fruto de su amor también tiene miedo de exponerse a una manos “inexpertas”, y no lo dice, claro, por no dar un susto a la ciencia.
    saludos…!
    :-)

    por marina — 18 March, 2008 @ 11:17 pm

  3. O, ¿tal vez demasiado tarde?
    Es lo que tiene la vida, puede llegar a pesar y angustiar tanto aquello que nunca quisimos, supimos o pudimos hacer como aquello en lo que sí quisimos, supimos o pudimos embarcarnos. En cualquier caso, siempre expuestos.
    Reflexiones desde la madriguera
    ¡Saludos!

    por mement — 23 March, 2008 @ 10:32 am

  4. Enefesto, anónimo, puede ser, pero normalmente somos nosotros los que nos hacemos caquita…

    ahí le dio, marina! la idea es ésa, que muchos lo pensarán pero nadie lo reconocerá. y claro, lo mejor es lo del niño, a qué edad podrá decirles a sus padres lo que piensa de ellos: mirad lo que habéis hecho de mí, ineptos!

    Tan simple y tan contundente como aquesto: siempre expuestos, terrible verdad! Sin que se note demasiado, amigo mement, aquesta historia en el fondo va dedicada a los que consiguen todo lo contrario, ud sabe…

    por Dimitri — 24 March, 2008 @ 2:44 pm

  5. Siempre expuestos…..claro, de qué nos sirve ver pasar la vida de los demás desde la madriguera. Prefiero decir que he vivido y que me he equivocado casi siempre, alguna vez he acertado, pero no me arrepiento porque no sirve de nada. No conozco a nadie que se haya arrepentido de tener familia, cierto es que en un primer momento no lo ves claro, pero la mente humana se ocupa poco a poco de ordenar pensamientos y cambiar prioridades.

    por M. Obsoletez — 31 March, 2008 @ 9:43 pm



Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.

ecoestadistica.com