29 Febrero, 2008

Picor

Se despertó en plena noche frotando la cabeza contra la almohada como un niño tonto retozón. El aterrizaje en la consciencia le llevó al intenso y desagradable picor. La zona era mínima, algo más arriba de la frente y como a medio palmo de la oreja izquierda: una tierra de nadie en pleno cráneo.

Esta vez no era resaca, ni una pesadilla. Era algo físico.

Se despertó del todo, se rascó frenéticamente hasta que el dolor tapó al picor y empezó a sangrar. Se levantó de un salto, una aspirina, unos quejidos a media voz resonando en la casa. Rasca, sangra.

A la cuarta copa de vino consiguió volverse a dormir, y esta vez sí que hubo pesadilla.

Se levantó rascándose mecánicamente, la almohada perdida de sangre. Cuando llegó al baño y se vio en el espejo entró en pánico.

Dedicado a la Petite Lièvre.

[tubicontinued]

22 Febrero, 2008

Fin

-¿A dónde vas?
-Ahora vengo.

 

18 Febrero, 2008

Mascotas

-Que sueltes a mi gato.

Ella se detuvo, no lo podía creer. Era una mocosa de tres años y osaba interrumpirle. A ella, una pitón de casi tres metros y tantas pieles mudadas.

-Que sueltes a mi gato.

La niña esperaba, orgullosa y descarada. Al fin y al cabo estaba en la puerta de su casa. Y aquel palo en los riñones ya empezaba a ser molesto. Así que, consciente de que aquél no era el mejor día para una pelea –razones personales, habría dicho en el trabajo- el reptil empezó a aflojar sus músculos concéntricos y el gato volvió a respirar. En cuanto pudo, se escabulló y se alejó cojeando y maullando.

Mientras se marchaba reptando ceremoniosa, la enorme serpiente dedicó una penetrante mirada de desdén a la mocosa, que la ignoró y corrió a abrazar a su gatito.

Tres noches después, la niña desapareció. Su cama amaneció vacía. Todo el pueblo la buscó durante días pero nunca la encontraron. Tampoco se les ocurrió preguntar al único testigo: un gato vagabundo que cada noche aún hoy sueña con ese crujir de huesos y luego ese terrible silencio. Y se despierta maullando a ciegas en la oscuridad.

 

Dedicado a Loa, para que duerma feliz y sin pesadillas

 

12 Febrero, 2008

Ugm

Un sueño inquietante. Un ritmo diferente en las ramas del bosque. La primera imagen que enfocó su enorme y legañoso ojo al despertar. Todo hizo posible que un fino hilo de aire helado consiguiera penetrar en su cerebro.

Ugm se levantó, empuñó su lanza y partió colina arriba con su fornida joroba a cuestas. Se dejó llevar y llegó. La encontró. Sin entender nada, la rompió y miró al interior. El descubrimiento desató un baile animalesco, una retahíla de aullidos que sobrevolaron el valle nebuloso que se desperezaba. Lo cogió y corrió colina abajo.

Años después, en su última noche en la Tierra, Ugm rebuscó en el rincón más oculto entre sus pieles y lo sacó. Lo miró, idiota triunfalismo, sonrió satisfecho y murió. Y eso fue todo lo que fue capaz de hacer…

 

9 Febrero, 2008

Química

-¿Seguro que no es de los químicos?
-En esta bodega sólo tenemos vinos naturales, señora.
-¿No es como el Savin? Esos, que…
-Aquí todo es natural. Nunca hemos comprado vinos químicos.
-Pues póngame una botella para probar a ver.
-…
-Es que, esos químicos, a mi marido, cuando los bebe se pone…
-…
-Se pone violento. ¿Sabe? Son esos vinos químicos.
-…
-…
-Ochenta, por favor.
-Los vinos químicos. No… aquí tiene.
-Éste le gustará. Es natural.
-Sí, sí, es que esos, esos químicos. Esos vinos químicos…

 

4 Febrero, 2008

Tríptico del Amor Puro

Ella entra en su habitación, ojos risueños y voladores, y se deja caer sobre la cama cual hoja seca bamboleante.

-Este sí.

Su querida lámpara silbante de luz verde no quiere ni oírlo, pero se enciende, luz de bosque, y silba:

-¿He oído esto alguna vez?

 

                                                     *   *   *

 

Ella entra en su habitación, ojos miopes inundados y alma desgarrada a mordiscos. Se desploma en la cama.

-Snif. Snif.

La lámpara se enciende pero no quiere hablar de sus palabras vanas ahogadas en algodón. Resta en silencio verde. Horas y horas de silencio verde.

 

                                                     *   *   *

 

Ella se revuelca ciega, la boca rebosante de larvas y serpientes en los pies.

La luz verde sigue ahí, a su lado, pero ya es demasiado tarde para todo.

 

 

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