18 Septiembre, 2007

Ito

Lo que más le gusta es volar. Flotar a gran velocidad mientras asciende altas cumbres nevadas, para luego hacer giros imposibles entre la niebla, entre las nubes. Sólo muy de vez en cuando, se encuentra algún pájaro con el que echar alguna carrera, pero aún estando solo es lo que más le gusta. Lo malo es que, siempre en el mejor momento, la voz de Emerh suena desde allí abajo.

-¡Ito! Te estoy esperando.

-Un poquito más -responde siempre él-, unos giros locos y ya bajo.

No es un niño desobediente, Emerh lo sabía bien. Pero tampoco iba a bajar. Así que, tras un profundo y tranquilo suspiro, el anciano se eleva del suelo y alcanza al niño. Se coloca junto a él, los brazos cruzados y la mirada seria.

-Llevas volando un 87,38% del tiempo total de conexión. ¿No crees que ya es hora de aprender algo hoy?

Ito revolotea a su alrededor.

-Hoy me apetece volar, el cole ha sido muy aburrido.

-No lo dudo, pequeño. Pero tengo que cumplir con mis programadores. Sólo visitaremos un espacio PL y luego volaremos juntos un rato… en la Ciudad de Hielo.

-¿La Ciudad de Hielo? ¡¡¡¡¡Síííííííííí!!!!!

-Pero antes, ya sabes…

Refunfuñando, Ito ejecuta una cabriola en el aire y se lanza en picado hacia abajo. Con una sonrisa, Emerh se deja caer hacia atrás como un submarinista y le sigue.

 

En el suelo, el anciano se recompone su vestimenta agitada por el vuelo. Ito, junto a él, mira a todas partes, con ojos inquietos y curiosos.

-Ito, desconecta ese sistema de modelación de personajes. Venga, vacía toda tu memoria virtual de bajo recorrido y prepárate para estudiar. Hoy tenemos una clase muy interesante.

-No me gusta la cinemática, ni la gravedad aplicada al sonido, no me gusta lo que me has enseñado últimamente, Emerh. Quiero jugar con los instrumentos virtuales y hacer música plástica.

Mientras termina su frase, Ito se ha transformado en un elefante de hierro que empieza a bailar break-dance.

-Hoy no toca música, diablillo. Vamos, aspecto normal para estudiar.

-Pero mira qué baile…

-Ito, a este paso el holograma de información instantánea de hoy no va a gustar a tu madre.

-¡Pero yo quiero ir de otra cosa! ¡Así ya voy al cole!

-Pues cambiate de ropa, pero no de especie. Eres un niño.

El niño se muestra entonces con un ropaje idéntico al del anciano, y empieza a imitar su voz, con un marcado problema respiratorio: "eres un niño, eres un niño". Emerh suspira profundamente, hinchando el pecho, primero un poco, y después descomunalmente. Con un rugido, el pecho se rasga y sale de él una cabeza de materia fluctuante que se convierte en boca, miles de ojos o nada en cuestión de nanosegundos.

Ito retrocede un par de pasos, impresionado. Emerh vuelve a su apariencia tranquila y afable.

-¿Ves? Haces perder la calma hasta a un sistema de comprensión infantil DIIR-M-3000. Te aseguro que eres de lo que no hay. He instalado miles de gigas y creado proto-ilusiones en muchos niños. Pero como tú…

-¿Habrá algún mamut en la Ciudad de Hielo?

-Si te portas bien, igual. Bueno, ¿qué tal ha pasado el día tu micro-procesador cerebral?

-Bien. Todavía tengo mucho sitio, y no me crea conflictos de datos. Ni electro-escapes.

-Eso está bien. Todavía te queda tiempo para la primera ampliación, no tengas prisa por llenarlo. Es importante que aprendas a almacenar bien toda tu información, así serás algún día un ciber-hombre completamente libre.

-Libre, eso quiero. Libre para volar.

-¿Qué le parece al caballerete aprender cómo fueron los primeros implantes cerebrales? ¿Cómo el hombre empezó a intentar mejorar artificialmente el cerebro sin haberlo conocido bien antes?

-No suena mal…

-Pues andando. Vamos al Museo Digital de la Robótica.

Ito pone cara triste.

-¿Por qué andando? Andar es aburrido, además volando llegaremos antes.

-No podemos ir volando, Ito. Sabes que no llegaríamos.

-¡Vaya plut!

-Ese archivo léxico, jovencito. Lo siento, pero yo no programé esta plataforma. Hay que andar y punto. Así aprovecharemos para ir entrando en materia. Ciber-nene -le dice agachándose- desconecta TODOS los programas y accesorios. Empieza la clase.

-Está bien -Ito recupera su vestimenta habitual, en su hombro aparece un pequeño mamífero con casco, que se tira al vacío y se desintegra- todo sea por la Ciudad de Hielo.

-Pues caminando -Emerh se mesa la luenga perilla- que llegamos enseguida. El principio de la historia de hoy se sitúa el 26 de octubre de 2008, momento en que cerebro y máquina inician su tempestuosa relación. ¿Crees que es posible injertar un micro-chip binario en una zona parietal-frontal?

Ito piensa unos segundos.

-¿Qué zona es ésa?

Emerh se detiene.

-¿Tienes fallos en los programas de información básica? Déjame que te examine…

Empieza a sacar un enorme aparato del bolsillo, pero el niño le detiene.

-¡No, no! Está todo bien, sólo me ha tardado unos milisegundos más la info, tranquilo. ¿En la zona parietal-frontral, dices? ¡Vaya chorrada, eso es imposible que funcione!

-Pues créeme, amiguito, que en el año 2008, los mejores científicos del mundo apostaban por ello.

-¡Qué idiotas!

-Bueno, eran otros tiempos.

-Como te iba diciendo, aquel primer experimento fue un desastre…

 

Niño y anciano avanzan por un camino terroso, flanqueado por llanuras de un verde lisérgico y cambiante. No hay animales. No hay ruido. Sólo ellos y el cielo gris. El camino serpentea entre colinas, sube, baja, gira sobre sí mismo asesinando a la física. Poco a poco, en las llanuras verdes van apareciendo multitud de caminos adoquinados que no van a ninguna parte. Emerh se detiene un instante ante uno de ellos. Luego asiente. 

Entran en el adoquinado, e inmediatamente surge del suelo una especie de cabeza negra y roja cuarteada, que queda suspendida a un metro del suelo. Emerh se acerca, la cabeza se eleva un poco hasta ponerse a su altura, y él apoya su frente sobre ella. La cabeza emite dos pequeños resoplidos y vuelve a hundirse en la tierra.

Se alza ante ellos una imponente construcción metálica. Como una enorme catedral de acero, cristal y aire. Majestuosa, hierática. Emerh coge de la mano al niño y juntos suben los escalones de la entrada principal. Saludan al ojo mecánico que sestea en su garita y entran.

 

Sí, sé que no termina, pero es lo que hay. Fue el principio de un cuento compartido que se truncó. No es un mal principio de historia, tal vez algún día la continúe. Hoy por hoy, sirve para amenizar la espera mientras escribo una nueva historieta. Llega en breve, por cierto. Téngase en cuenta a partir de ahora que las actualizaciones serán más espaciadas, pues todo será nuevo, oyes. Poseso. Salute. 

2 Comentarios »

  1. Dimitri Asimov, no suena tan mal no ???
    A politico tal vez???

    Perdona, pero tenia un poco abandonado, este tu blog.

    por algaabad — 24 September, 2007 @ 12:39 pm

  2. me estaba enganchando. alguna posibilidad de que lo retomes?

    por miren (tb conocida como ninaz) — 27 September, 2007 @ 3:02 pm



Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.

ecoestadistica.com