22 Agosto, 2007

Ya tengo perro (I)

Ella me miraba y me miraba con aquellos grandes ojos rebosantes de ilusión, esperando a que algo ocurriera, pero ¿qué podía hacer yo? ¿Qué culpa tenía yo de ser una tortuga y no un perro? Cada mañana, venía corriendo por el pasillo entre gritos y canciones, y allí se plantaba. Yo, somnoliento, le miraba. Lo siento. Sigo siendo una tortuga.

Durante el resto del día venía a visitarme regularmente, supongo que para ver si me había convertido en perro de una vez. También es verdad, todo hay que decirlo, que algunas veces se olvidaba del tema y me trataba como una tortuga se merece: me acariciaba, metía las manos en mi agua, me hacía esconder la cabeza…

Yo pensaba que todo aquello del perro se le olvidaría, suele pasar con los niños. Pero  Marta tenía demasiada imaginación para darse por vencida… 

 

Estaba segura, le había oído ladrar desde la cama. Me levanté y fui corriendo al cuarto de baño. Pero el perro no estaba. Estaba la tortuga. Miré bien, muy de cerca, a ver si le estaban empezando a salir ya los pelos, o a crecer los dientes de perro. Nadie lo entendía, pero yo necesitaba un perro. Yo tenía que tener un perro.

Decidí ladrarle. Igual era un perro pero todavía no lo sabía. Así se daría cuenta. Le  ladré. Me miró y no dijo nada. Le ladré algunas veces más y, como no pasaba nada, me fui corriendo a jugar mientras seguía ladrando.

Estuve jugando un rato a saltar en la cama, cantando canciones que me inventaba. Me di un cabezazo contra la pared y entonces paré de saltar. Volví corriendo al cuarto de baño y ladré un poco más, pero nada. Entonces jugué un poco a las princesas que se bañan en el agua, y luego jugué a meterle la cabeza adentro para ver si podía respirar. Sí podía, pero no le gustaba estar siempre dentro. Como a los perros…

 

¿Alguien puede decirme que tipo de actitud debe tomar una tortuga cuando su dueña empieza a ladrarle? Fue una mañana, como siempre demasiado temprano para mi vida ociosa. Después de la meticulosa observación de rigor, me soltó un ladrido. Y luego otro, y otro… Lo hacía con cariño, con toda esa ilusión que regalaba al mundo en cada gesto, en cada lento parpadeo. Supongo que fue en ese preciso instante cuando empecé a plantearme hacerlo…

A la mañana siguiente, cuando llegó corriendo como cada día, yo le recibí con un ladrido. Primero se quedó muy quieta. Volví a ladrar, un poco peor esta vez, pero creo que no importó, porque entonces se puso a gritar y a saltar y a dar palmas. Y luego me cogió en brazos y me dio muchos besos. Si lo hubiera sabido antes…

Ciertamente, la alegría no duró demasiado. Lo siguiente que recuerdo fue una correa. Y luego la calle. Fue terrible, podéis creerme, una tortuga tiene que realizar un gran esfuerzo para orinar con una pata en alto…

 

La correa le quedaba un poco grande, pero se la apreté bien para que le quedara mejor. Ya tenía perro. Dije que me iba a la calle y me fui. En el portal, un vecino me miró y yo le dije que tenía perro. Me miró, miro a mi perro, volvió a mirarme y después se fue. ¡Qué vecino tan raro!

Cuando salimos a la calle, el perro empezó a hablar. Me dijo que teníamos que ir al solar, más allá de la charca. Que era muy importante porque alguien nos necesitaba.

Yo no había pensado ir allí, pero si alguien nos necesitaba teníamos que ir. Así que fuimos. Era una pena porque el perro andaba muy despacio. Yo tiraba de él, pero no demasiado para no hacerle daño. Como era el primer día que tenía un perro, tampoco sabía muy bien cómo tratarle.

Y de repente, empezó la pelea. Aquel perro era enorme, uno de los peligrosos, pero el mío era valiente y le ladraba sin parar. El otro perro también tenía un dueño, y yo le dije que nos dejara tranquilos, que teníamos que ir al solar porque alguien nos esperaba allí. Él tiró de su perro, seguro que le hizo mucho daño, y nosotros nos reímos y les llamamos cobardes. Luego seguimos nuestro camino.

 

[tobecontinued] 

 

De todos los hasta ahora subidos, aqueste es el que más se acerca al género infantil. Era un regalo para una amiga y salió así, nada pude hacer, oigan. Pensaba marcar las diferentes voces en verde y negro, como en el original, pero parece que esto no da para tanto…

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