7 Agosto, 2007

Regalos

…por cierto que a ver si venís un poco más, que me tenéis abandonada y ya sabéis que desde lo de vuestro padre estoy mucho más sensible, aparte de que me pongo triste por tonterías, y encima me venís sin las mujeres, no te fastidia… yo creo que estas chicas trabajan mucho, que no hace falta trabajar tanto, yo toda mi vida he trabajado en casa y mira, tampoco me ha ido tan mal, ¿no? sólo la pena de no poder compartir estos momentos con vuestro padre, con lo que le gustaba a él cuando estábamos así todos juntos, comiendo redondo relleno… pues sabes que hoy es el día, Ignacio, en que cada vez que voy a abrir el horno me acuerdo de tu mano, sí, todavía, de cómo gritabas en las curas, y de cómo tu padre fue un día y no pudo volver a ir, porque era un suplicio verte llorar así, tan fuerte, con lo pequeñito que eras, que no tenías más que un año y apenas sabías andar, vaya susto que nos llevamos, yo creía que me moría cuando vi que tus manos se quedaban casi pegadas al cristal… y hablando de hornos, Jorge, dile a Gemma que ya he encontrado la receta del otro día, esa del pato a la naranja con salsa de nueces y pasas que me salía tan buena, mira por dónde la voy a hacer un día de éstos, que hace mucho que no la hago y antes la hacía muchos días de fiesta… sí, días de fiesta ¿es que no vais a decirme nada?, que pronto es mi cumpleaños, ya lo sabéis, y quiero que vengáis todos a casa, y cuando digo todos digo todos, con mujeres y niños y todo, ¿eh? que parece que os tengo que obligar a vernir a verme, y me decís qué queréis que os prepare, porque últimamente no sé qué preparar cuando venís, como para mí sola me hago cualquier cosita, aunque pensándolo mejor, igual prefiero sorprenderos y ver que todavía soy capaz de ilusionaros, que es algo que siempre me ha importado pero que cada vez me importa más, la ilusión, porque mientras se tiene ilusión se está vivo, y ya veréis cómo no hay verdad más grande que al hacernos mayores nos hacemos otra vez niños, no os digo más que estoy deseando ver mis regalos de cumpleaños, como una niña, lo que es la vida, pues que de repente me hace una ilusión loca abrir los paquetes, como cuando corría por el pasillo de mi casa, y los ojos se me llenaban de lágrimas al ver los regalos que habían traído los Reyes, uy que tonta, que me emociono de pensarlo, así que ya sabéis, en mi cumpleaños comemos todos aquí, y ya sabéis qué hacer para verme contenta…

Llega hasta su espalda, se coloca bien el cinturón del uniforme y se aclara la voz, pero una vez más no es capaz de decir nada. No puede acabar con aquello. Antes de irse apaga la luz y, como cada jueves, ella sigue hablando, sus palabras rebotando en las paredes de la vacía sala de visitas, mientras fuera la noche se rompe a jirones con el despuntar del alba…

 

Lo reconozco, este cuento desde su mismo ideamiento estaba pensado para ir a un concurso. Me atraía -por lo resultón- el recurso de la metafrase sin fin, y lo demás fue viniendo solo… No sé que pasó con aquel concurso, sé que a los dos años, alguien me pasó un link y me pegó una colleja. Era un concurso de cuentos ultracortos. Lo recorté un pelo y lo mandé. De entre más de 1100, fue elegido con otros 100 para ser publicado en un libro recopilatorio. Todo un éxito. Eso sí, me costó convencer a mi madre que no estaba basado en ella…

3 Comentarios »

  1. mi favorito, brutaaaal.
    espero que esto siga a más.

    por coyote — 8 August, 2007 @ 10:14 am

  2. Me engancho tarde pero prometo quedarme en este rincón ficticio. Dimitri, que lujo. Empiezo con este relato, del que ya leí su versión más larga y empiezo dando un 10. Genial.

    por La Piedra Cerebral — 18 October, 2007 @ 4:22 am

  3. Está bien escrito, pero es muy muy triste y mira que digo dos veces muy. Aunque debe de ser realidad en algunos casos.

    por M. Obsoletez — 30 March, 2008 @ 10:24 pm



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